
Hace más de un año que leía el comentario de Cesar en Asomateyveras sobre este libro, y lo tenía apuntado entre mis lecturas pendientes.
Y por fín llegó su turno.
El libro comienza mostrando varios personajes, sus penurias, la dureza de la vida durante la hambruna en la Rusia comunista; años después la historia se traslada a Moscú, un agente del MGB, persigue a peligrosos “criminales” cuyo único crimen era parecer diferentes, como ejemplo la persecución y detención del veterinario. Pero algo empieza a romperse en el pensamiento único de Leo Stepanovich… “No existe el crimen” … el crimen se extinguirá a medida que desaparezca la pobreza y la necesidad. Y otro aforismo de Stalin : “Confía pero vigila”.
La puesta a prueba de sus superiores, y la envidia llevará a Leo a ser “castigado”. Ese alejamiento de Moscú, le hará descubrir que lo que realmente ha sido su vida, su compromiso con el régimen, su matrimonio…
Un libro que comienza de una manera “tranquila”, pausada, describiendo una sociedad controlada por un régimen totalitario, pero a medida que avanza la trama, la novela va cogiendo ritmo; dos historias paralelas que deben converger. Una de las historias por causa de un trauma de niñez espera a la otra, y esta se convierte en una huida hacia delante en busca del encuentro…
Lo más increíble es descubrir al final del libro que la historia de fondo es real!!!. los crímenes ocurrieron muchas décadas después, pero el autor las situa en los años 50, para dar sentido al “No existe el crimen”.