
Todo llega, el tiempo pasa y los años van cayendo… hace unos días fue mi cumpleaños, y mis amigos Cristina y Alberto me regalaron esta novela.
Había oído hablar de Domingo Villar, muy bien por cierto, que no dejase pasar la oportunidad de leer su segunda novela “La playa de los ahogados”, pero mejor empezar por la primera “Ojos de agua” ya que es donde nos presenta a los personajes.
En “Ojos de agua” el inspector Leo Caldas, su ayudante Rafael Estévez, deben resolver un asesinato cometido en la Torre de Toralla en Vigo…
Me ha parecido una buena novela policíaca, la trama, el ritmo, las pistas están en el libro, no hay ningún efecto chistera al final para resolver el caso. Porque hay algunos libros donde aparecen pistas al final; no es que como lectores las pasamos por alto, sino que el autor se olvido contarlas en el momento debido.
El libro está escrito con un lenguaje sencillo, cada capítulo está encabezado con una palabra y sus definiciones, que resume el contenido del capítulo. Domingo se ríe de la forma de ser de los gallegos; Rafael Estévez que es de Zaragoza, sufre el carácter indeciso del gallego. En los interrogatorios se desespera por conseguir de los testigos una respuesta clara…un sí o un no.
La escena en que Estévez pide una coca-cola con hielos… es buenísima y real, es la guerra de cada verano; si está recién sacada de la nevera, para que queremos ponerle hielos…
Otro punto que me ha gustado de la novela es la descripción de lugares que me son conocidos. Y una frase:
“Ya sabes que el ignorante afirma mientras el sabio duda y reflexiona”.
Había oído hablar de Domingo Villar, muy bien por cierto, que no dejase pasar la oportunidad de leer su segunda novela “La playa de los ahogados”, pero mejor empezar por la primera “Ojos de agua” ya que es donde nos presenta a los personajes.
En “Ojos de agua” el inspector Leo Caldas, su ayudante Rafael Estévez, deben resolver un asesinato cometido en la Torre de Toralla en Vigo…
Me ha parecido una buena novela policíaca, la trama, el ritmo, las pistas están en el libro, no hay ningún efecto chistera al final para resolver el caso. Porque hay algunos libros donde aparecen pistas al final; no es que como lectores las pasamos por alto, sino que el autor se olvido contarlas en el momento debido.
El libro está escrito con un lenguaje sencillo, cada capítulo está encabezado con una palabra y sus definiciones, que resume el contenido del capítulo. Domingo se ríe de la forma de ser de los gallegos; Rafael Estévez que es de Zaragoza, sufre el carácter indeciso del gallego. En los interrogatorios se desespera por conseguir de los testigos una respuesta clara…un sí o un no.
La escena en que Estévez pide una coca-cola con hielos… es buenísima y real, es la guerra de cada verano; si está recién sacada de la nevera, para que queremos ponerle hielos…
Otro punto que me ha gustado de la novela es la descripción de lugares que me son conocidos. Y una frase:
“Ya sabes que el ignorante afirma mientras el sabio duda y reflexiona”.